¿En qué consiste la filosofía “slow food”? _Pequeño electrodoméstico

¿En qué consiste la filosofía “slow food”?

La comida lenta, o “slow food, se basa en algo más que una alimentación sana y equilibrada. Bajo esta denominación se esconde todo un estilo de vida, fundado en los 80 de la mano de Carlo Petrini, que cada día gana más adeptos.

Se trata de una filosofía que mira al pasado, que consiste en alimentarse como lo hacían nuestros abuelos, eligiendo ingredientes naturales y procedentes de productores locales. Si aprendemos a conservarlos correctamente, evitaremos a toda costa la comida rápida, envasada y precocinada, que antepone la celeridad al placer por la comida.

Es también una forma de sentarse a la mesa, de comer con atención, lenta y conscientemente. Un hábito que se ha devaluado con el tiempo como consecuencia de la “fast life”, producida por las prisas y la falta de tiempo en nuestro día a día.

¿Cuáles son los pilares de la slow life?

Los alimentos limpios, buenos y justos. Entendemos por limpios aquellos 100% orgánicos, que no tienen nada de origen sintético, como pesticidas o fertilizantes artificiales. Al hablar de alimentos buenos nos referimos a aquellos que poseen todas sus propiedades y nutrientes, que están en su mejor época y presumen de una calidad excelente; y que además son saludables para nuestro organismo. Por último, los alimentos justos son aquellos que proceden de pequeños productores, que utilizan las técnicas tradicionales como lo hacían nuestros abuelos.

Eso sí, para poder aprovechar al máximo sus propiedades es importante que sepamos conservarlos correctamente, como por ejemplo guardando la fruta y la verdura de temporada en el cajón especial del frigorífico diseñado para su correcta conservación. Pero también es clave que optemos por métodos de cocina saludables, como la cocina al vapor, que no sólo nos permiten cocinar sin grasas añadidas sino también conservar los nutrientes y las vitaminas de los alimentos intactas.

Ahora bien, si has llegado hasta aquí y te ha picado el gusanillo por este movimiento, te proponemos un sencillo truco para que comiences a practicarlo y que se podría describir como “otra forma de hacer zumo”. Se basa en obtener todos las propiedades de los alimentos utilizando un extractor de jugos lento, que en vez de licuar prensa cada ingrediente. De esta forma, aprovechamos hasta el último nutriente que hay en la pulpa y conseguimos un zumo de calidad superior. ¿Te animas a probarlo y a abrir la puerta al slow food?

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